"Si la historia la escriben los que ganan, quiere decir que hay otra historia, la verdadera historia."

lunes, 9 de abril de 2012

Aventurero o mercenario: Un inglés en América del Sur

La conocida editorial de historia militar británica Osprey Publishing publicó en su página el siguiente artículo como adelanto del libro “Conquer or Die! Wellington’s Veterans and the Liberation of the New World” de Ben Hughes (¡Conquista o muere! Los veteranos de Wellington y la liberación del Nuevo Mundo). El autor —profesor en Londres, historiador especialista en las guerras napoleónicas, investigador en América del Sur y con familia colombiana— presenta la historia de la Legión Británica de Bolívar, y de algunos de sus protagonistas, como la de un conjunto de luchadores por la libertad y algunos aventureros; pero la realidad fue un poco distinta, primando aquéllos convocados por las logias y una mayoría de mercenarios reclutados entre la abundante mano de obra desocupada tras el final de las guerras napoleónicas en plena Revolución industrial. Sin embargo, nos interesa traducir y publicar este escrito para dar a conocer este aspecto tan poco conocido de las llamadas Guerras de las Independencias Hispanoamericanas, la de los militares británicos que combatieron en ellas.

¡Conquista o muere! Presentación de los personajes

[http://www.ospreypublishing.com/blog/Conquer_or_Die_The_Cast/]

Por Ben Hughes.

El oficial realista a cargo de las defensas externas de Pasto había elegido su posición bien. Dos compañías de escaramuzadores españoles veteranos vigilaban la vía principal. El campo luego se angostaba en un valle que hacía de cuello de botella y que conducía a una plantación de maíz. Más allá había una zanja con una tapia de troncos defendida por seiscientos pastusos armados por un rejunte de mosquetes, hachas, gomeras y palos. Sus flancos eran impasables. A un costado había un pantano. Del otro lado, una pared de árboles que colgaban de la ladera de cuatrocientos metros del volcán Galeras. Las tropas locales estaban confiadas en la victoria. Sus oponentes se habían visto involucrados en combates durante toda la mañana y no tenían otra opción más que atacar la posición hacia la que avanzaban.

Mil patriotas pelearon en la batalla de Genoy. Cien de ellos eran voluntarios británicos. Entre ellos había un joven inglés notable, Richard Longville Vowell. Nacido el 24 de julio de 1795 en Saint James (Bath), Vowell había disfrutado de todos los beneficios de una crianza georgiana de clase alta. Hijo mayor de un mayor retirado del Ejército Británico y ex parlamentario de 49 años, y tataranieto de Gustavus Hamilton, el Vizconde Boyne, Vowell había heredado 2000 libras de un pariente desconocido mientras estudiaba en Oxford y rápidamente partió a América del Sur para la aventura de su vida. Uniéndose como teniente al 1º Regimiento de Lanceros Venezolanos del coronel Donald MacDonald, dejó Portsmouth en el Two Friends el 31 de julio de 1817.

A diferencia de la vasta mayoría de aquéllos que fueron voluntarios, Vowell pudo ver más allá de los prejuicios de su tiempo. Buen estudiante de los escritos de Humboldt sobre América del Sur, se interesó en todo aquello que vio en sus viajes, desde las anguilas eléctricas del Orinoco, que pronto aprendió a no manipular, hasta las tribus indígenas de las vastas llanuras venezolanas.

Tras varios combates en los Llanos, incluyendo una extraordinario escape a través de las líneas enemigas a comienzos de 1818, Vowell viajó a la recientemente liberada Santa Fe de Bogotá y tomó parte de la campaña contra los pastusos al sur de Nueva Granada. Al año siguiente, cuando su unidad fue enviada al puerto ecuatoriano de Guayaquil, las aventuras de Vowell tomaron un nuevo giro al unirse a la Armada Chilena de Lord Thomas Cochrane.

Tras varios años de patrullar la costa del Pacífico, Vowell finalmente regresó a Inglaterra en la primavera de 1830. Había estado fuera de su patria por más de doce años. Sus memorias y dos novelas semi autobiográficas enmarcadas en América del Sur se publicaron pocos después. Sin embargo, el interés público por aquel continente hacía tiempo que había decaído y los libros apenas se vendieron. Despreocupado, a la edad de cuarenta y dos años, Vowell decidió partir en una última aventura.

Ocho meses después arribó a Australia y encontró trabajo como capataz y empleado del Fuerte de la Prisión nº 2 cerca del río Cox. Dos años después de su nombramiento, fue acusado de aceptar sobornos para alterar las sentencias de dos prisioneros de doce a nueve meses. En vez de esperar pacientemente su castigo, Vowell escapó del fuerte junto con cuatro convictos y cuatro soldados del 4º Regimiento del Rey. Viajando a lo largo del río Murrumbidgee, los fugitivos sobrevivieron gracias a una serie de robos hasta su eventual captura en agosto de 1832. Desnutrido y sin dientes, Vowell se presentó antes los jueces, fue condenado por robo y sentenciado a muerte. Conmutada la sentencia a cadena perpetua en la isla de Norfolk, posteriormente fue reducida a siete años. Con casi cincuenta años Vowell fue liberado y permaneció en Australia por el resto de sus días. Es tentador imaginar a este gran aventurero pasar sus últimos años recordando su extraordinaria vida. Había viajado por tres continentes, peleado en numerosos combates en tierra y mar, condecorado por su valor y apresado por fraude, deserción y robo. Richard Longville Vowell murió en 1870 a la edad de 76 en Bruk Bul (Victoria).


Ben Hughes, Conquer or Die! (Londres: Osprey Publishing, 2010.)

5 comentarios:

  1. Bueno, un capítulo interesante más sobre la Guerra que nos quitó nuestras posesiones latinoamericanas. Notable el trabajo que haces relatándonos tales capítulos que ponen cara y nombre a los artífices de una de las más oscuras caras de nuestra historia.

    Un saludazo.

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  2. Interesante. Sólo un pequeño apunte, al poner la letra en color blanco no se ve en el lector de RSS. Este es el enlace a todos tus artículos vía RSS:

    http://bicentenariodistinto.blogspot.com/feeds/posts/default

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  3. Muy interesante ver mis palabras traducidas en espanol. Buena suerte con el projecto.

    Ben Hughes.

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