"Si la historia la escriben los que ganan, quiere decir que hay otra historia, la verdadera historia."

martes, 7 de febrero de 2012

Homenaje a Santiago de Liniers


Una defensa de la figura del virrey y héroe de la resistencia contra los ingleses, en tanto constructor de nuestra nacionalidad, pese a sus diferendos con los revolucionarios de mayo.

Se acaban de cumplir doscientos años del fusilamiento de don Santiago de Liniers y Bremond. Fue el 26 de agosto de 1810 en un lugar conocido como "monte de los papagayos", aledaño a la posta "Cabeza de Tigre", en la localidad de Los Surgentes, provincia de Córdoba.

Según el relato de uno de los testigos, Liniers no aceptó taparse los ojos con el pañuelo que le ofrecieron, ni cayó muerto luego de los disparos que efectuara el pelotón bajo las órdenes del teniente coronel Balcarce, sino que debió rematarlo Domingo French de un tiro en la cabeza.

Al decir de algunos investigadores, esto sucedió porque tanto quienes primero fueron enviados para capturar al héroe de la Reconquista y Defensa de Buenos Aires, como los posteriores miembros del pelotón de fusilamiento que acompañaron a Castelli para acelerar la ejecución, se oponían a su asesinato dado el respeto que le tenían, y que fue sólo por una actitud equivocada y extremista de Mariano Moreno que se terminó ejecutando a Liniers, cuando hubiese bastado con deportarlo (como hicieron con Cisneros y los miembros de la Real Audiencia).

La historia no suele escribirse con líneas tan claras como para poder afirmar si se trató de un acto del que después se arrepintieron muchos de los miembros de la Junta, pero lo cierto es que tanto el ocultamiento del cadáver y del lugar de su ejecución (los cinco muertos fueron sepultados en una fosa común y recién encontrados 51 años después), como la ausencia de un acta formal de juzgamiento, despiertan sospechas al respecto, máxime si se tiene en cuenta que el grupo "morenista" en poco tiempo desapareció del poder.

Recientemente, el señor Javier Liniers, descendiente de la rama española de la familia, visitó la Argentina y donó al museo de la Reconquista, de la localidad bonaerense de Tigre, algunos documentos que estaban en poder de sus hijos, referidos a los reclamos sobre la hacienda de Alta Gracia, que permiten sostener tal suposición.

Pero no viene al caso para honrar la memoria completa de Santiago de Liniers, detenernos únicamente sobre si se trató de un asesinato pergeñado por unos pocos o de un fusilamiento cumpliendo órdenes consensuadas por la Primera Junta (sabido es que Cornelio Saavedra siempre se opuso), sino de rescatar algunas características de la personalidad de quien nos libró del dominio británico y sentó las primeras bases del ansia de independencia que, paradójicamente, se volverían en su contra.

Me refiero, como él mismo destacará, a su nobleza y honor, la lealtad al rey y el amor a Dios por sobre todas las cosas, de las que, dado el tamaño de este artículo, pretendo resumir en sólo tres párrafos, no sin antes recordar que Liniers fue el único caso en la historia colonial de la América española, de un virrey elegido por el pueblo, cosa que hizo el cabildo de Buenos Aires en 1807, eligiéndolo para reemplazar a Sobremonte, acto que fue posteriormente ratificado por el rey de España.

Cuando hablo de su nobleza y honor, no me refiero a sus vínculos de sangre que probablemente lo ligaban con San Luis, rey de Francia; ni a los distintos títulos obtenidos como el de "Conde de Buenos Aires" (otorgado por el rey en 1809), sino más bien a la nobleza y el honor de su carácter, que podría resumir en aquella consigna dada a la tropa antes de emprender la Reconquista de Buenos Aires: "Si llegamos a vencer, como lo espero, a los enemigos de nuestra patria, acordaos, soldados, que los vínculos de la nación española son de reñir con intrepidez, como triunfar con humanidad: el enemigo vencido es nuestro hermano, y la religión y la generosidad de todo buen español le hace como tan natural estos principios que tendrán rubor de encarecerlos".

Refiriéndome a su lealtad al rey Fernando VII, bastaría con mencionar su negativa ante el enviado de Napoleón, marqués de Sassenay, de traicionar al monarca español y reconocer a José Bonaparte, pero quisiera agregar un párrafo de la carta enviada a su suegro, don Martín de Sarratea, el 10 de julio de 1810, que puede ser considerada su testamento político, en la que dice: "¿Cómo siendo yo un general, un oficial quien en treinta y seis años he acreditado mi fidelidad y amor al soberano, quisiera Ud. que en el último tercio de la vida me cubriese de ignominia quedando indiferente a una causa que es la de mi Rey, que por esta infidencia dejase a mis hijos un nombre hasta el presente intachable con la nota de traidor?".

Por último, en lo que se refiere a su amor a Dios (más allá de su devoción a la Virgen), el mismo queda suficientemente reflejado en otro párrafo de la mencionada carta a su suegro: "Descanse Ud. mi amado padre y ponga como yo su confianza en el Señor, el que sabe mejor que nosotros lo que nos conviene. El que me ha precavido en tantos peligros me precaverá en los presentes, si así me conviene y es arreglado a su justicia; pero si por sus altos decretos hallase en esta contienda el fin de mi agitada vida, creo que me tendría en cuenta y descargo de mis innumerables culpas ese sacrificio, al que estoy constituido por mi profesión, pero fiado en las promesas del Señor que dice que aún nos tendrá cuenta de la obediencia y sumisión a lo que es de nuestra obligación. Por último, el Señor, el que nutre a las aves, a los reptiles, a las fieras y los insectos, proveerá a la subsistencia de mis hijos, los que podrán presentarse en todas partes sin avergonzarse de deber la vida a una padre que fuese capaz por ningún título, de quebrantar los vínculos sagrados del honor, de la lealtad y del patriotismo, y que si no les deja caudal, les deja a lo menos un buen nombre y buenos ejemplos a imitar".

En una época en que muchos historiadores y arribistas de la argentinidad intentan modificar la histórica ensalzando supuestos próceres que nunca lo fueron o pretenden desterrar las mejores tradiciones de la patria, es importante volver a las fuentes recordando a los hombres que construyeron las raíces de nuestra nacionalidad.

Por Jesús María Silveyra - Escritor y descendiente directo de Liniers por la rama argentina de la famila Estrada.
http://www.lavoz.com.ar/opinion/homenaje-santiago-de-liniers-200-anos-de-su-fusilamiento

Merecida placa en homenaje a Don Santiago de Liniers
[Fuente: Kaiserkar para Wikipedia.]

4 comentarios:

  1. En Niort, Francia, he depositado con mis hijos una ofrenda floral en memoria de la heroica defensa de la muy noble y muy leal ciudad de Santísima Trinidad y Puerto de Santa Maria de Buenos Aires contra dos invasiones inglesas bajo la dirección de Jacques de Liniers Comandante General de Armas de Buenos Aires y virrey del Río de la Plata, en 1806 y 1807.
    http://www.facebook.com/media/set/?set=a.10150293957083917.360649.812763916&type=3

    ResponderEliminar
  2. Gracias por el comentario, la anécdota y la fotografía.

    ResponderEliminar
  3. A las puertas de Nueva Arcadia

    Cessas vota precesque,
    Tros, ait, Aeneas? Cessas?

    ¿Por qué apareces, oh Verdad, y me acusas
    hermosa, horrenda, implacable obstinada,
    con tu dedo, por qué sobre mí
    descargas tanto peso en mi conciencia,
    por qué me arrastras y me internas
    por las grutas de Cronos
    para hacerme desolador testigo
    de epopeya, que es maldición evocar,
    de crimen y traición,
    de que es mejor no escuchar,
    de que es mejor no saber?

    ¿Por qué desgarras de emoción mi alma
    desencubriendo para mis ojos,
    la más grandiosa hazaña épica de toda América,
    la Reconquista total de Buenos Aires,
    la bravura sobrenatural de las milicias
    al mando del glorioso y divino Virrey,
    único y genuino Libertador de la Argentina y Padre de la Patria,
    sepultada su memoria por diabólicos villanos,
    olvidada su memoria por imperdonables idiotas?

    ¿Por qué a mí, oh Verdad, te me presentas en solitaria noche,
    te me desnudas y me muestras tu al espíritu excitante belleza,
    para estremecerme la sangre de pavor,
    para dejarme clavada tu aguja en mi consciencia,
    para robarme con perturbación el sueño,
    para echar sobre mi alma testigo el peso,
    inllevable, de la oculta conjura de viles, de inicuos,
    traidores criminales, reconocidos
    por todos y por todos como próceres?

    Ya déjame dormir, oh Verdad, ¡vade retro, aléjate!
    e infecta con tu sacrosanta peste el alma de otro.

    ResponderEliminar
  4. Saludos desde España.

    Antes de nada mil gracias por su bitácora y permitire descubrir una aprte de la Historio común de ambos lados del océano que aquí nos es negada sistemáticamente

    Le envío el episodio sobre Liniers dedicado en la serie radiofónica "La gesta Española" de José Javier Esparza.

    No sean duros si hay errores en la narración (como la metáfora de "el último patriota español en Buenos Aires"), es una forma de simplificar un período absolutamente desconocido para la inmensa mayoría de los españoles.

    El enlace es: http://www.ivoox.com/gesta-espanola-085-santiago-de-audios-mp3_rf_2487142_1.html

    Un saludo y ójala continúe con su labor divulgativa

    Miguel del Pozo

    ResponderEliminar